Calcuta, India – El fantasma de una nueva emergencia sanitaria internacional ha despertado este enero de 2026. La confirmación de al menos cinco casos positivos del virus Nipah (NiV) en el estado de Bengala Occidental ha encendido las alarmas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a la letalidad extrema del patógeno y la ausencia de una vacuna preventiva.
Un brote en zona de alto riesgo
La detección de los casos en zonas cercanas a núcleos urbanos densamente poblados ha obligado a las autoridades indias a implementar cuarentenas estrictas. Entre los aislados se encuentran decenas de contactos directos y personal médico, lo que confirma el temor de la transmisión persona a persona en entornos clínicos.
El virus, identificado originalmente en 1998, tiene como reservorio natural a los murciélagos frugívoros (zorros voladores). La infección suele saltar al humano por:
- Consumo de alimentos contaminados (frutas o savia de palma).
- Contacto directo con cerdos u otros animales infectados.
- Exposición a fluidos corporales de personas enfermas.
El "Patógeno Prioritario" de la OMS
Para la comunidad científica, el Nipah representa una amenaza de nivel crítico. Según los registros epidemiológicos, su tasa de mortalidad es devastadora, oscilando entre el 40% y el 75%, cifras que superan por amplio margen a las de otros virus respiratorios recientes.
Vigilancia en aeropuertos y fronteras
Aunque el riesgo de una pandemia a la escala del COVID-19 se considera actualmente bajo, la OMS mantiene al Nipah en su lista de máxima prioridad. El temor radica en su capacidad de causar cuadros neurológicos mortales y la falta de herramientas médicas específicas.
A raíz de este brote, diversos países vecinos han reforzado la vigilancia epidemiológica en puntos de entrada y aeropuertos, buscando interceptar posibles casos importados. Los expertos subrayan que, en un mundo hiperconectado, la detección temprana en Bengala Occidental es crucial para evitar que el brote local se convierta en una crisis regional o global.